8 de noviembre de 2011

You're the one

Le gustaba mirar esa estrella. Cada noche la miraba desde la alta ventana del ático donde él vivía. Se podía pasar horas y horas observándola, hasta que los primeros rayos del sol del alba la iban tapando poco a poco. Desde su ventana se veían cientos de estrellas, cientos de constelaciones, pero él no podía apartar la vista de aquella. Porque era en aquella estrella donde la veía a ella, había cientos de chicas, cientos de miles de chicas, pero él no podía apartar su corazón de ella.

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