7 de octubre de 2014

“Para un ciego el color no significa nada.”

Oasis, salvación, felicidad en estado puro. 

Qué bonitos son aquellos días en los que ni un cielo nublado puede borrarte la sonrisa. 
Qué efectivas son las escapadas de cuatro días para que todo lo malo se aleje como nos alejan los kilómetros o los vientos. 
Qué momento mas perfecto es el de llegar a casa y tumbarte en tu cama mirando al techo. 
Qué vida más placentera aquella que es compartida, libre. 
La belleza del mundo es más fácil verla a través de la poesía, pero poesía sólo es lo que té quieres que sea. Por ejemplo tu vida.

Qué intenso es un abrazo de reencuentro, más aún tras una amarga despedida.
Qué inesperado es un beso robado, cálido, dulce, pícaro.
Qué bien sienta estar con las personas que quieres.
Qué bien sienta reír, sonreír, las agujetas, el dolor de pies, las mejillas o los labios desgastados.
Qué bonito es el mar abierto.
Qué bonita es la vida.

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